Aunque la higuera no florezca…

Algo que nos enseña la Biblia, es que en medio de las dificultades, escases o necesidad, dolor, sufrimiento e inconformidad… permanezcamos en Dios!

Dios es tan especial que nos permite quejarnos, hacerle preguntas, llorar y desanimarnos, pues El conoce nuestra naturaleza humana, nuestras emociones.

Para mencionar una de esas historias en la Biblia, veamos a un profeta llamado Habacuc. En su caso, él se quejaba de las cosas que acontecían en su país: violencia, injusticias y la prosperidad del malvado. Sin embargo Habacuc encontró esperanza y paz por su fe en Dios a pesar de todas esas situaciones que afectaban su vida y su entorno.

Por eso en el último Capítulo de su libro, leemos una hermosa oración de Habacuc a Dios, en donde él manifestaba la gloria de su Señor con un corazón conmovido y convencido de que nada le quitaría el gozo de creer en su Dios todopoderoso.

Específicamente a partir del versículo 17 de ese mismo capítulo, notamos una grandísima confesión de confianza, fe y amor hacía Dios, con tal convencimiento de que nada, ningún dolor, aflicción o necesidad quebrará su relación con Dios:

“Aunque la higuera no eche brotes, ni haya fruto en las viñas; aunque falte el producto del olivo, y los campos no produzcan alimento; aunque falten las ovejas del aprisco, y no haya vacas en los establos, con todo yo me alegraré en el Señor, me regocijaré en el Dios de mi salvación. El Señor Dios es mi fortaleza; Él ha hecho mis pies como los de las ciervas, y por las alturas me hace caminar.”

El apóstol Pablo en su carta a los Romanos, en varias ocasiones les habla de la fe. Y en el Capítulo 8 versículo 38 en adelante, leemos,

Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

No vivimos en un mundo perfecto, nuestro cuerpo no es perfecto, por tal razón, nuestra vida no puede ser perfecta. Tendremos dolor, pérdidas, nos enfermaremos y sufriremos… entre muchas cosas. Pero es necesario que tengamos consciencia de que hay un Dios a quien debemos servir para estar fortalecidos, animados y llenos de esperanza… Él lo hará a través de su Espíritu Santo.

Lloremos y hagamosles a Dios todas las preguntas que sintamos hacer!

Yo te aseguro que vendrá a ti la respuesta de parte de Dios, vendrá a ti  un refrigerio, tendrás paz, luego confesarás algo muy parecido a lo que dijo Habacuc… Y convencida de Su grandeza, permanecerás en tu Señor!

En Cristo,
Yicell

2 comentarios sobre “Aunque la higuera no florezca…

  1. Gracias, ha sido una lectura que me ha dado animo, en estos momentos es lo que necesitamos leer, palabras y promesas de amor, fe y esperanza.Hay temor en muchas mujeres por no saber lo que ha de venir y debemos ser fuertes y abrazarnos de Dios.Bendiciones

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