Gracia y bondad en el hogar en tiempos de cuarentena

¡Mi ayuda viene del Señor, quien hizo el cielo y la tierra!

Salmos 121: 2 (NTV)

En este tiempo especial que estamos viviendo, sin preparación previa y sin planificar, simplemente nos ha tomado de sorpresa toda esta situación acerca del Corona Virus.

Y a raíz de esto entonces la cuarentena domiciliaria, lo que es algo nuevo para las familias y por ende nos inunda la incertidumbre.

Ha sucedido que para muchas mujeres este tiempo de cuarentena ha sido placentera, a otras les ha ayudado ya que han hecho un “alto” del corre corre de sus vidas, otras lo han tomado a regañadientes, enojo y estrés.

Por eso, mi llamado básicamente es para esas mujeres a las cuales está cuarentena les ha hecho la vida complicada, les ha generado estrés, tensión y muchos problemas con los hijos y esposo.

He oído mujeres quejarse de que están cansadas de cocinar, fregar y limpiar. Están abrumadas por las tareas a las cuales tienen que ayudar a los hijos.

También quejas con los esposos ya que están casi todo el día en la casa y muchos de ellos no ayudan.

En base a ese quejar constante, ¿cómo estas actuando tu?
¿Sabías que en este momento es donde más se necesita de tu gracia en el hogar?

El hogar en situaciones difíciles necesita de tu amor y misericordia. Necesita más que nunca de tus cuidados y que seas promotora de la unidad. No es el momento de abandonar emocionalmente, es el momento de estrechar el vínculo.

La relación con tu esposo en este momento de cuarentena es vital que sea de paz, tolerancia y unidad.

Sabemos que estar en cuarentena implica estar todos juntos en casa por mucho tiempo, y los roces de la esposa y madre con cada miembro de la familia resultan agobiantes.

Si antes de la cuarentena la relación con tu esposo era difícil entonces se verá incrementada en este tiempo.

Por lo que si eres hija de Dios entonces es recomendable que acudas a Él en clamor por ayuda y sabiduría.

“Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla.”

Santiago 1:5 (NTV)

Mas arriba te hice la mención de crear un clima de “gracia” en tu hogar a pesar de todas las implicaciones negativas de la cuarentena.

Eres tú actuando en gracia la que puede cambiar el clima de tu hogar, convirtiéndolo en un lugar cálido, apacible y agradable, en donde reine la piedad, la buena comunicación y tu creatividad para hacer que esos momentos sean menos duros y desagradables.

Lo primero que te puede ayudar en este tiempo, es cambiar ese ambiente pesado y tenso por un ambiente de aceptación, primero de la realidad que le sobrecogido a todo el mundo y segundo, a tu familia, que aunque te sientes incomoda y agobiada por tus cargas en el hogar, tu los amas y deseas estar con ellos, cuidándoles y dándoles de tu amor manifestado a través de la preparación de los alimentos, la higiene de la casa, las tareas con los niños y el tiempo de tranquilidad.

En ese ambiente que hayas propiciado lo antes mencionado, hazle un llamado a cada miembro de la familia a cooperar y colaborar de manera especial.

Muchas veces nos agobiamos en el hogar, pero es porque no gritamos “¡ayuda!”, si creemos que todo lo debemos hacer nosotras porque es la manera en que “queda bien” entonces los demás miembros nunca van a saber que deben cooperar y más aún si no le enseñas sobre eso.

Tus hijos pueden ayudar con los quehaceres de la casa. Si están en edad para hacerlo entonces ellos pueden colaborar organizando sus habitaciones, recogiendo sus juguetes, fregando las cosas que utilicen en la cocina, Etc.

Mi hija tiene 10 años, y en el momento de inicio de la cuarentena, le pedí que recoja su ropa sucia y la llevé al área de lavado, allí le di un tiempo de instrucción sobre cómo usar la lavadora y cómo agregarle el detergente. Mi hija se sintió feliz de esta enseñanza.

Luego la dejé hacerlo por sí sola y el resultado fue sorprendente, lo pudo hacer! Ahora en este tiempo ella es la encargada de su ropa sucia. La lava, la dobla y la lleva a su habitación sin mi ayuda! Ella aprendió algo nuevo que le va servir para toda la vida, está colaborando con su higiene y la del hogar y yo logré a través de esto un poco de descanso!

Con tu esposo puedes lograr que sea tu mayor aliado. Si no quiere unirse por sí solo a los quehaceres, entonces pídele la ayuda que necesitas de manera adecuada.

Cambia de ser una esposa exigente y mandona a ser una esposa flexible y tolerante, háblale con amor, esto funciona 100%. Los hombres mayormente se abstraen de la realidad y esto hace que ellos no se identifiquen con las situaciones actuales del hogar.

Esto no quiere decir que no quieren involucrarse en ello, sino que están en su “mundo”. Esto requiere ser entendido.
Por lo que es buena idea que le involucres de manera amorosa y respetuosa a ayudarte en algo “especifico” que necesites que él haga, es decir, decirle específicamente en lo quieres que él te ayude.

Pon horarios para realizar tus quehaceres.

Por ejemplo, asígnale un horario a la preparación del desayuno.

Un horario a la preparación del almuerzo, Etc. Que todos en la casa sepan cuáles son esos horarios, que lo respeten sin exigencias y también se abstengan de pedir cosas de esa índole antes de.

Eso te va ayudar a no abrumarte en el día y a que esos quehaceres no te tomen “fuera de tiempo”, para que no tengas presión innecesaria.

Pon un horario para levantarte de la cama.

Que no te coja el sueño pero que tampoco de desveles sin necesidad. Si empiezas mal tus mañanas permanecerás irritada un buen tiempo. Levántate, ten tu momento devocional, vístete y a la carga.

Asigna un horario en la semana para los quehaceres de la limpieza y el lavado de la ropa.

No todos los días hay que limpiar las mismas partes de la casa. Hay limpiezas que se pueden hacer dos días a la semana o semanal.

Basta con un poco de organización de tu parte para hacer mas fácil y productivo tu día y semana.

Date momentos de descanso en el día.

Nadie a dicho que eres una maquina y que por lo tanto no mereces descansar. Ten tiempos de “desconexión”, siéntate, sube los pies en los muebles, lee unas cuántas páginas de un libro, interactúa con tu familia que no vive contigo a través de las redes, ríe, toma un té, un café, respira aire fresco a través de una ventana, Etc.

Asigna una hora para acostarte.

Al finalizar el día, agradece al Señor por todo y tu cuerpo repondrá sus fuerzas con un buen sueño.Como habrás leído amiga, solo seamos intencionales, Dios pone en nosotras las herramientas, solo hablemos siempre con Él en oración.

“Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito.”

16:3 (NTV)

Dios sea con nosotras y nuestras familias en este tiempo de cuarentena.

En Cristo,

Yicell

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