…Abre su boca con sabiduría… Proverbios 31: 26a
El temor del Señor es el principio de la sabiduría (Prov. 9: 10a).
Si así vivimos, entonces es Dios quien rige nuestras vidas y por lo tanto estamos consagradas, apartadas para Él, dedicando cuerpo, mente, corazón y sentimientos a Dios.
Ni la gracia ni la belleza nos dará lo que realmente importa para nuestras vidas.
Si vivimos para Dios debemos saber que lo externo no es relevante, pues todo eso es pasajero.
La sabiduría que viene de Dios es lo que será trascendente aquí. Es esa sabiduría, la que merece alabanza y se encuentra en aquellas que temen al Señor.
Reflexionamos en cuales son nuestras prioridades. Pues si entramos en la onda del mundo y sus deseos, nos desviaremos y enfocaremos de manera equivocada en todo lo superficial, en cosas que no merecen nuestra atención.
Como mujeres a cargo de nuestros hogares, estos versículos nos invitan a que lo mejor es considerar la sabiduría que proviene de Dios para que Él guie nuestras vidas y sea manifiesto, así como la mujer del pasaje, en nuestros entornos empezando por nuestras familias y evidenciándose en nuestras decisiones cotidianas y en nuestras relaciones.
Contar con la sabiduría de Dios nos mantiene en Sus propósitos, en Su voluntad y nos da las fuerzas y las energías que necesitamos para enfrentar el día a día, así como la mujer de Proverbios 31, que no se enfoca en sus circunstancias personales, permitiendo que Dios la guie, proveyéndole discernimiento y dirección.
En Cristo,
Yicell
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