No que hable porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación.
Filipenses 4:11
Cuando estamos insatisfechas por lo regular no estamos contentas con lo que tenemos o si lo tenemos, está incompleto. También sentimos insatisfacción con lo que hemos logrado hacer en su vida.
En otras palabras, no estamos satisfechas con lo que Dios nos ha provisto, tampoco con lo que Él nos ha permitido hacer y por lo tanto estamos insatisfechas con Dios.
Esto es un asunto del corazón que busca constantemente el cumplimiento de sus deseos, sus anhelos, los cuales son infinitos.
Recordemos que la insatisfacción trae desanimo y puede debilitar nuestra fe.
¿Qué podemos hacer para que acabe la insatisfacción?
*Será necesario que revisemos nuestras expectativas, nuestros anhelos, qué es lo que invade mi corazón, qué es lo que quiero lograr, el por qué de mi tristeza y de mi insatisfacción, etc.
*Será necesario que retomemos la gratitud hacia a Dios, el día a día puede desenfocar y hacernos olvidar de tener corazones agradecidos por todo lo que Dios nos ha dado y lo que nos ha permitido ser.
*Será necesario también que revisemos si nos estamos comparando con otras personas, si hay envidia por los que otros han logrado hacer o tener.
En medio de todo esto, entendamos que nuestras vidas le pertenecen a Dios y no debemos buscar satisfacción en las cosas de este mundo, pues nada nos va a satisfacer.
La confianza en Dios es vital, pues Él es quien guía nuestras vidas de acuerdo a Su Voluntad, que es agradable y perfecta. Él tiene el plan perfecto para cada una de nosotras.
Contentamiento!
Cuando entendemos estas verdades entonces el contentamiento está en nosotras porque nuestra satisfacción está en Cristo Jesús y en todo lo que tiene que ver con Su Evangelio!
Sea el carácter de ustedes sin avaricia, contentos con lo que tienen, porque Él mismo ha dicho: «Nunca te dejaré ni te desampararé»
Hebreos 13:5
Podremos no tener nada, tal vez solo sufrimiento, pero si tenemos a Cristo, eso es suficiente, Él basta!
No olvidemos,
- Cultivar el agradecimiento
- Orar presentando deseos, anhelos, metas, etc. para que Dios las dirija y nos muestre si son realistas o no.
- Descansar en la confianza en Dios.
- Forma parte de tu comunidad de fe sirviendo a otros.
No olvidemos,
- Que fuimos creadas para Dios, no para el mundo, por lo tanto nada esperemos de él que nos dé contentamiento.
- Estar confiadas y contentas en Dios, pues Él nos da y nos permite hacer todo lo que necesitamos.
En Cristo,
Yicell
Descubre más desde Yicell de Ortiz Blog
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.