“Tú, Señor, escuchas la petición de los indefensos, les infundes aliento y atiendes a su clamor.»
Salmos 10:17
El desánimo, es la falta de fuerzas, decaimiento, desaliento, es lo que te impide resolver o emprender algo, es falta de aliento. Y esto nos provoca tristeza y baja autoestima. No nos permite hacerle frente a nuestro diario vivir y nos deja desmotivadas.
El desánimo en nosotras puede llegar por muchas situaciones.
Por ejemplo, el cansancio de luchar por algo, frustraciones, fracaso, problemas en casa, miedo, problemas en el trabajo, pecados que nos vencen, Etc. Todo esto nos lleva al desánimo, mermando nuestro vigor, fuerza y vitalidad.
Manteniéndonos cansadas, alejándonos de las cosas que amamos y nos gusta hacer, es como si de repente perdiéramos el interés de las cosas, mientras nos mantiene alejadas y aisladas.
Al entrar en este estado por supuesto que se debilita nuestra vida espiritual, alejándonos de la oración, de la lectura y el estudio de la Biblia, dejándonos vulnerables a expensas de las tentaciones, pensamientos pecaminosos, la pasividad, la indiferencia, etc.
Lo bueno es que nuestro Padre nos ve y no quiere que estemos desanimadas. Él desea que le confiemos todas nuestras situaciones. Solo Dios puede cambiar el desánimo por gozo.
Dios nos ofrece una vida llena de gozo permanente, nos ofrece vida abundante, nos fortalece y nos da las herramientas para enfrentar el día a día.
El desánimo no tendrá cabida en nosotras porque la paz y la seguridad de nuestro Dios llenará nuestros corazones.
«Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar.»
Mateo 11:28
Qué puedes hacer si estás atravesando por el desánimo?
* Clama a Dios
La oración siempre será lo primero. Deposita en ese clamor tu corazón, Dios tomará tu cansancio. Confiésale a Él tus sentimientos. Recuerda que a Él debemos acudir cuando nos sintamos sin aliento.
* No culpes
El culpar a otros no es la solución. Lo mejor es que asumas tu responsabilidad de resolver cualquier situación y si es necesario busca ayuda en tu congregación con tus lideres de consejería.
* No te encierres, ni te aísles
Busca la compañía de otras mujeres en tu congregación. Por cualquier vía, únete a un grupo de oración, estudio de la Biblia o simplemente para conversar y buscar apoyo en tus hermanas de la iglesia.
Recuerda, Dios es el que le da sentido a nuestras vidas! De Él no debemos separarnos NUNCA.
“Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.”
Juan 15:5
No te aferres, no busques, ni hagas cosas que te puedan dañar o que después puedas lamentar.
Qué ideas practicas ayudan y son transformadoras?
- Acude a la Palabra! Léela diariamente.
- Ora! Habla con Dios diariamente e incluye la gratitud en general.
- Busca apoyo en tu comunidad de fe! Necesitamos compartir nuestros sentimientos a otras mujeres, y es bíblico hacer partícipes a otros de nuestras cargas. Participa en la comunidad de mujeres, con ellas podemos encontrar apoyo, ayuda, ánimo, hermandad, etc.
- Adoración, música! Llena tus oídos y tu ambiente de mensajes que edifiquen y te recuerden las promesas de Dios y sobre todo que Él está siempre contigo.
- Sirve en tu iglesia! Unirnos a los ministerios de servicio en cualquier área nos mantiene enfocadas en otras personas, servir nos hace estar interesados en los demás, en colaborar y ayudar. Esto hace que nuestros pensamientos sean diferentes.
- Cuida de ti! Aliméntate bien, descansa, descubre actividades que te gusten, cuida tu imagen, haz algún ejercicio, etc.
No te olvides de acudir a Dios para recibir ánimo, fortaleza y seguridad, Él hará posible que puedas enfrentar esa situación que te desanima, sin que desmayes ni te quedes sin fuerzas.
“! Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas.”
Josué 1:9
En Cristo,
Yicell
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