Mi corazón, un lugar de ídolos

 “Y vino a mí la palabra del Señor: «Hijo de hombre, estos hombres han erigido sus ídolos en su corazón, y han puesto delante de su rostro lo que los hace caer en su iniquidad”.

Ezequiel 14:2-3

La idolatría, es todo lo que ocupa el lugar de Dios en nuestros corazones, tomando la gloria y la adoración que debe ser solo de Él. En este caso no nos inclinamos ante esas cosas físicamente, pero sí mantenemos “inclinados” nuestras mentes y corazones.

Pensemos en nuestros deseos, ellos se vuelven idolatría cuando no conocemos a qué Dios le servimos, cuando no dejamos que Él, Su Palabra, carácter y amor llenen la necesidad de ese deseo por encima de nuestros anhelos y ahí es cuando Dios ya no nos satisface.

Es importante que conozcamos que la idolatría comienza cuando desarrollamos un fuerte amor propio; el “yo” nos domina por completo llevándonos a creer que podemos y que vamos a satisfacer nuestros deseos.

Cuando no estamos dispuestos a obedecer a Dios ni a escuchar ni aceptar Su voluntad, fácilmente empezamos a levantar ídolos en nuestros corazones y mentes para “llenar” de manera momentánea nuestros anhelos. Esto es pecado.

Desarrollamos un patrón de conducta que va en aumento y se convierte en un fuerte hábito cotidiano que pasa desapercibido, cuando nos apegamos a esos deseos y empezamos a evitar buscar a Dios y hacerlo una prioridad en nuestras vidas.

Las consecuencias de que un deseo se pueda volver idolatría, abarcan lo espiritual, lo físico y el entorno. Lo primero es que le estamos faltando a Dios, le ofendemos en gran manera. La idolatría nos separa de Él. Esto nos hace creyentes infieles, incrédulos, faltos de fe e inmaduros. No olvidemos que también provoca la ira de Dios.

También la idolatría, debilita nuestra fe, nos desgasta, no nos llena, al contrario, física y espiritualmente nos deja totalmente vacíos, enfermos, apáticos, ansiosos, desgasta las emociones y nos aleja de la comunidad de fe. Trae división, absorbe el dinero, trae injusticias y provoca todo tipo de problemas.

¿Qué es lo que se olvida de la palabra de Dios?

  • Que la Biblia habla de “ídolos del corazón” en Ezequiel 14.
  • Que Dios nos enseña Sus atributos dejándonos conocer Su poder para satisfacer nuestras necesidades y deseos.
  • Que contamos con grandes promesas, que nos recuerdan quién es Dios, Su carácter y Su fidelidad.
  • Que la Biblia nos ordena a ser fieles y estar sometidos a la voluntad de Dios.
  • Que Dios siempre nos va a mostrar nuestros ídolos.

Hay muchas cosas que podemos hacer para evitar idolatrar cualquier deseo o anhelo:

  • Tener una lectura constante de la Palabra de Dios es importante, pues Dios también la utiliza para enseñarnos a estar alertas de la formación de ídolos.
  • Depender siempre de la oración de manera constante y así ser vulnerables al Espíritu Santo de Dios.
  • Depender de la guianza y la voluntad de Dios.
  • Ser intencionales en conocer y advertir que somos fabricantes de ídolos constantes y de cada cosa que pueda querer nuestra adoración, competir y querer robar nuestra atención y tiempo con Dios.
  • Ser intencionales en alimentar nuestra fe.
  • Involucrarnos con nuestra comunidad de fe, pues esto nos ayuda a estar enfocados en las cosas espirituales y emocionalmente sanas.
  • Rodearnos de líderes maduros a quienes podamos confesar nuestros deseos.

En Cristo,

Yicell


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Publicado por Yicell de Ortiz

Yicell es dominicana, es miembro de la Iglesia Summit en español en Raleigh, Carolina del Norte, USA. Estudió psicóloga clínica, realizó un Diplomado en Discipulado Femenino en el Instituto Integridad y Sabiduría, también tiene un Certificado en Consejería Bíblica, avalado por el Instituto Encarga de Colombia y The Institute For Biblical Conseling & Discipleship. Está casada con Jehiel Ortiz, quien es misionero del ministerio Trans World Radio, un hombre apasionado por Dios y Su Palabra, a quien le encanta enseñar sobre la Biblia. Yicell colabora escribiendo para el ministerio LifeWay Mujeres. Ella, su esposo y sus hijos Laura Isabel y Luis Eduardo viven actualmente en la cuidad de Carolina del Norte, Estados Unidos.

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